miércoles, 17 de diciembre de 2014

Cómo hacer una maleta navideña o Cómo no cargar con demasiados libros.


            La Navidad se acerca, cada vez más.
Pero no es algo que necesite recordarle a nadie, no a estas alturas. La mayoría de la gente tiene televisor, sale a la calle, acude a comercios... ya hace más de mes y medio que más de mundo y medio sabe lo que le espera, cada uno según su interés:
- Los niños esperan juguetes y suelen recibirlos.
- Los jóvenes esperan fiesta y lo pagan caro. Literalmente.
- Los optimistas esperan colocar todos los adornos sin tener que emplear media tarde en desenredar las luces.
- Los cocineros esperan buenas materias primas. Pero ya no muy baratas. Creo yo que tan ilusos ya no somos.
- Los románticos esperan nieve en las calles y se arrepienten cuando la nieve decide que han de hacerles compañía en el suelo.
- Los ilusionados –que no ilusos- esperan el gordo... y normalmente lo consiguen poquito a poco después de cada cena.
- Y la DGT -no nos olvidemos de la DGT- espera atascos.

Y ahí es donde entran las maletas.
Y mi dilema del día.
Primera pregunta: ¿Qué mete un escritor en la maleta? Respuesta: Ropa y pertenencias personales de uso diario, como cualquier viajero.
Segunda pregunta: ¿Qué metería un escritor en la maleta si no tuviese una conciencia toca-narices? Respuesta: Ordenador, libros, cuadernos, bolígrafos, música, algo de comer que sea lo más insano posible y quizá un chándal. O directamente el pijama. Porque para escribir, el maquillaje y las “mudas elegantes” sobran. Que digo yo, para ser mudas, las de nochevieja tienden a cantar más que los del aguinaldo...
Y se preguntará el lector ¿Y cómo consigue el escritor hacer caso a la conciencia, no cargar la maleta de libros y meter lo que debería meter? Buena pregunta... No lo hace. Muchos intentarán convencerse a sí mismos y a los demás de que pueden hacerlo y de que lo harán, de que “buscarán el equilibrio y no meterán demasiados”. Pero ¿cuántos libros son demasiados para un escritor?... ... ...
Un consejo: Nunca formuléis esa pregunta seriamente delante de cualquier amante de los libros. No a menos que queráis ver el pánico en su rostro y la falta de reconocimiento en sus ojos.

En estos momentos todo aquel que no haya renunciado y abandonado este texto a medias se estará preguntando: “Pero, ¿No iba a decirnos cómo no cargar con demasiados libros en la maleta?”. Y yo os respondo: “¿No os acabo de decir que este es mi dilema del día?”
Señoras, señores y fauna varia, aquí estoy yo, con mi maleta abierta. Ropa en la cama y mil algunos libros en el suelo... No venía a enseñaros, venía a preguntar. ¡¡¿Cómo conseguís vosotros no meter tantos libros en la maleta?!!

Pero eh, que quede claro: yo lo pregunto para un amigo, no para mí. Aunque sea escritora, yo nunca meto demasiados...

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