viernes, 20 de noviembre de 2015

Las 5 lecturas que marcaron mi infancia

¡¡HOY ESTAMOS DE CELEBRACIÓN!!
            Para todos aquellos que aún no lo sepan, hoy, 20 de noviembre, celebramos el Día internacional de los derechos del Niño. Y para todos aquellos que aún no se lo imaginan, yo también fui niña hace no mucho y en ocasiones aún me comporto como tal. En aquellos tiempos antiguos de antaño y Maricastaña, todo esto era campo yo ya estaba suficientemente viciada con la lectura como para considerar que mi único principal derecho era el de contar con libros a mi alcance e indignarme profundamente cuando por portarme mal y ser castigada alguna razón no podía disponer de ellos y era obligada a salir al mundo exterior y afrontar la realidad.      
            Pero como en el día de hoy hemos de honrar los tiernos años de infancia, a nadie le apetece conocer con detalle mis vicios secretos no insistáis y este blog trata de lo que trata, me dispongo a ofreceros sin más preámbulos una pequeña lista de los cinco libros (las sagas y colecciones están excluidas) que más marcaron mi infancia y me convirtieron en la escritora –y persona- que soy hoy.


5. “El señor de los ladrones” –Cornelia Funke.
Huyendo de su tía, que intenta separarlos, Próspero y Bonifacio llegan hasta la maravillosa Venecia, donde encuentran cobijo en una banda juvenil liderada por el misterioso Señor de los Ladrones. El detective Victor está sobre su pista, pero acaba entablando amistad con los escurridizos ladrones. Un enigmático encargo llevará a los niños a una isla de la laguna, que alberga un misterio..... Un relato con elementos de David Copperfield y Peter Pan.
El señor de los ladrones es un libro que para un niño lo tiene casi todo: Una ciudad encantadora que parece encantada, una banda de amigos que conviven a su aire, un líder misterioso y enigmático...
Con esta novela descubrí Venecia, cómo algunos adultos no siempre quieren lo mejor para ti, que los bigotes postizos no disfrazan muy bien y que la soledad no entiende de clases. Y además de todo esto, todo lo demás, que es mucho y no os lo puedo contar.


4. “Dos años de vacaciones” –Julio Verne.
            “Un grupo de quince muchachos de diferentes nacionalidades pertenecientes a un colegio de Nueva Zelanda, embarcan en una goleta, mientras la tripulación descansa en tierra, inexplicablemente las amarras se sueltan y la embarcación es arrastrada por una tormenta hacia alta mar, provocando el naufragio de la misma. Los adolescentes encallan en una isla desierta donde vivirán las más increíbles aventuras y la lucha constante por la supervivencia.
            Otra gran fantasía infantil: Una aventura inesperada te lleva a una isla desierta en la que has de explorar y aprender a vivir. ¿Cuántas veces nos hemos hecho la pregunta de “qué te llevarías a una isla desierta”? Pues este grupo de chicos ni siquiera tuvo tiempo de responder antes de verse en esa situación.
            Esta es una de las novelas menos reconocidas de Verne, pero para mí es mi absoluta favorita. Quizá sea por el hecho de que poseo una edición preciosa en cuero rojo con la portada grabada en dorados, quizá porque me tienta la idea de una aventura a lo Robinson Crusoe en versión infantil con un grupo de “amigos”, quizá porque ya sólo el título tienta a la lectura... No lo sé. Sólo sé que, a pesar de que la obra original estaba dividida en dos tomos y entonces debería contar como saga y no estar en esta lista, no he podido resistirme por lo mucho que esta aventura aún me hace soñar.


3. “Un pequeño romance” –Patrick Cauvin.
            “Qué ocurre cuando dos niños se comportan como adultos y viven un gran amor”.

            La sinopsis de esta novela es como veis muy muy cortita, pero es que realmente no necesita decir nada más. Dos niños, diferentes vidas, entornos sociales y experiencias, unidos por aquello que les separa del resto del mundo: Su gran inteligencia muy superior a la media y el amor inesperado que nace entre ellos. Entre escapadas al cine, complicados juegos inventados y las historias de un anciano diplomático, los dos jóvenes se embarcarán en la mayor aventura de sus vidas tras encontrarse a sí mismos en el otro.
            Porque ser raro y diferente no es nada malo... especialmente cuando encuentras a alguien con quien compartir y disfrutar todas tus rarezas.
            Para todos aquellos a los que os dé pereza leer, hay hasta una película de 1979... aunque sobre ella no puedo opinar, aún no la he visto.


2. “El Alquimista” –Paulo Coelho.
            “Cuando una persona desea realmente algo, el Universo entero conspira para que pueda realizar su sueño. Basta con aprender a escuchar los dictados del corazón y a descifrar el lenguaje que está más allá de las palabras. El Alquimista relata las aventuras de Santiago, un joven pastor andaluz que un día abandona su rebaño para ir en pos de una quimera. Un enriquecedor viaje por las arenas del desierto que recrea un símbolo hermoso y revelador de la vida, el hombre y sus sueños.
            ¿Qué decir de este gran libro? Que durante muchos años lo consideré mi manual de conducta por parecer que había caído del cielo y había sido escrito para mí: Sigue tus sueños allá donde te lleven, aprecia las señales del universo, escucha a tu corazón y confía en él... Si es que sólo pensar en este libro me deja una sonrisa en los labios...
            Y vale, habrá gente que diga que las historias de Paulo Coelho son algo flojas o con finales muy abiertos, no es la primera vez que escucho a alguien decir esto. Pero es que lo importante de sus libros no es tanto la historia como el mensaje. Es una historia creada para el mensaje, no un mensaje derivado de una historia. Y eso lo hace, a su manera, precioso.


1. “El principito” –Antoine De Saint-Exupery
            “Viví así, solo, sin nadie con quien hablar verdaderamente, hasta que tuve una avería en el desierto del Sahara, hace seis años. Algo se había roto en mi motor. Y como no tenía conmigo ni mecánico ni pasajeros, me dispuse a realizar, solo, una reparación difícil. Era, para mí, cuestión de vida o muerte. Tenía agua apenas para ocho días. La primera noche dormí sobre la arena a mil millas de toda tierra habitada. Estaba más aislado que un náufrago sobre una balsa en medio del océano. Imaginaos, pues, mi sorpresa cuando, al romper el día, me despertó una extraña vocecita que decía: —Por favor..., ¡dibújame un cordero!
            Como dice la expresión, Dios nos vino a ver cuando Saint-Exupery tuvo la magnífica idea de escribir esta preciosidad de libro. Nadie, nadie, NADIE debería vivir su vida sin haber leído esta obra maestra sea a la edad que sea. Si lo hace una vez en cada etapa de su vida, aún mejor: si hay un libro que nunca podremos leer demasiadas veces es éste.
            El principito en su asteroide, con sus volcanes, su rosa y los baobabs intrusivos, decide explorar el universo y las personas que viven en él. Literalmente: la estupidez humana vista a través de los ojos de un niño. Y qué bella y certera forma de darse cuenta, ¡qué gran recordatorio de aquello que nunca deberíamos perder!
            Todos aquellos que se atrevan a decir que “no es más que un libro tonto/simple para niños” que se aparten de mi vista, no los quiero en mi vida. Que se dediquen a sus sombreros y números y me dejen con mi boa y mis sueños... al fin y al cabo, no podrían entenderlos ni aunque lo intentasen.



lunes, 2 de noviembre de 2015

Las 10 cosas que más teme un escritor

            Este sábado 31 de octubre todos hemos celebrado -o no- Halloween/Samhain y ayer, 1 de noviembre, el Día de Todos los Santos. No voy a entrar en ningún tipo de descripción o discurso sobre los orígenes de las festividades, si se deberían celebrar o no, cómo, dónde, etc. (Básicamente, no quiero que me tiréis calabazas... o deis tomates... ni nada que se pueda dejar plantado. Seguid leyendo, porfis.)
            Pero éste se supone que es un blog de pseudo-humor, cuyo objetivo es proporcionar un vistazo al interior de la mente caótica de un escritor. Desde el exterior. Donde estáis a salvo y no corréis el riesgo de perderos y morir ahogados en desvaríos.
Por este motivo y porque me siento culpable por no escribir para los blogs tan a menudo como me gustaría, quiero aprovechar que All Hallows' Eve va de dar sustos para compartir con vosotros una lista con las 10 cosas que aterrorizan a todos los escritores del mundo mundial. (O al menos a mí, sí. No puedo leerles la mente a todos los escritores del mundo mundial, no tenéis pruebas contra mí al respecto, ni hurgar en sus ideas para plagiarlas y nunca lo confesaré podré hacerlo).

1. Hoja en blanco:¿Y cómo empiezo?” La eterna búsqueda de la palabra perfecta. El gancho inicial que atrapará al lector en una espiral de misterio que le obligará a no apartar la vista del libro hasta el final. Sin comer, beber ni dormir, nuestras palabras y sueños serán su sustento... si somos capaces de encontrarlas primero.
2. Huelga olímpica: Lunes por la mañana (más bien sábado por la noche), te levantas temprano (o pretendes acostarte muy tarde) dispuesto a ir a trabajar y dar lo mejor de ti. Llegas a tu puesto de trabajo, te pones cómodo y ¡oh sorpresa! Las Musas del Olimpo están en huelga. Protestando por los recortes de presupuesto que han obligado a reducir gastos en las artes. Adiós inspiración para ti. Hola depresión y ganas de emborracharte con ambrosía...
3. Huelga de tinta: Veamos otro posible escenario. Estás en algún lugar aleatorio, en algún momento aleatorio, haciendo algo aleatorio y con la mente en las nubes. De repente, una bombilla imaginaria se enciende sobre tu cabeza anunciando una idea alucinante. Corres a buscar cualquier papel y bolígrafo. Te sientes afortunado al encontrar una servilleta de papel no muy sucia y un puñado de bolis viejos en un cajón... los agitas, calientas la punta con tu aliento, rayas la servilleta hasta agujerearla... no pinta ninguno. ¡¡NINGUNO!!
4. Jeroglíficos: Imaginad que un día os ponéis a trabajar con vuestro ordenador. Abrís un nuevo documento en blanco, dejáis vuestra imaginación volar y redactáis lo que de seguro será un best seller y un futuro Premio Nobel de literatura... Cuando termináis de escribir la parrafada recién improvisada y de soñar despiertos con las posibilidades, miráis orgullosos vuestra creación... que es básicamente un conjunto de símbolos raros que os suenan a chino. Y puede que lo sean, literalmente. O árabes, griegos, rusos, japoneses, coreanos, etc. Sí, vuestro ordenador ha decidido dar rienda suelta a su creatividad y cambiar él solito el idioma de escritura a una lengua de caracteres no latinos... Primero, intenta adivinar qué idioma es y cómo cambiarlo. Después, buena suerte intentando reescribir tu obra maestra de memoria.
5. Censura: Creo que este no voy a necesitar explicarlo tanto. Las críticas constructivas son muy buenas, las correcciones ortográficas y tipográficas son necesarias, la censura deliberada puede llegar a maldición. Es verdad que no todo es adecuado para cualquier público, pero que intenten acallar tu voz o intentar cambiarte para “vender más y mejor”... eso duele en el alma y –por qué no- en el orgullo.
6. La mancha de la vergüenza: Y menuda vergüenza. Con el trabajo que cuesta escribir una historia, poner todo tu empeño y dedicación a la tarea, leerla y releerla, corregirla y editarla, publicarla en un blog, en un libro... y una vez hecho y repartido, releer para encontrarte esa maldita falta de ortografía, tan clara y obvia como la luz del día, bailando descarada en el mismo medio de una página herida y mancillada. ¿Por quéeeeeeeeeee?
7. Comparación y/o crítica ambigua: ¿Pues sabes qué? Tu historia me recuerda mucho a tal autor...” “¿Sabes qué me llamó más la atención? Que uses tanto dicha fórmula/expresión/recurso/etc...” Vale. Muy bien. Muchas gracias por leer mi obra y opinar sobre ella con criterio y conocimiento de causa. Eso es precisamente lo que más me gusta de escribir, que la gente me lea y se interese en darme su opinión sincera... Pero a ver, hombre/mujer, ¿ese autor al que te recuerdo te gusta o no te gusta? ¿consideras bueno o malo que utilice esos recursos y expresiones? ¡¿Me estás haciendo un cumplido o una crítica?! Por favor, ¡DÍMELO! Te lo ruego... no me dejes con esta inseguridad duda que ahora me corroe por tu culpa.
8. “Obra descatalogada”: Indefinidamente. Porque sí. Alias: Caer en el olvido de la indiferencia... y no estar seguros de qué falló, qué fue mal, de quién es realmente la culpa... En nuestro fuero interno, nos digan lo que nos digan, siempre habrá dos vocecillas insidiosas peleando: Para una, la culpa será siempre de la editorial que ha decidido descatalogarla egoístamente. Para la otra, la culpa es nuestra y toda nuestra... ¡Si es que este mundo es muy cruel con los soñadores!
9. Detractores ignorantes: O sea, toda aquella persona que critica tu obra o algo concreto que has escrito de forma intencionadamente maliciosa, con saña y remordimiento, sin un argumento demasiado elaborado... simplemente no le cayó en gracia y quiere asegurarse de destrozar tu nombre artístico para hacerse el interesante y el entendido en literatura. Pero, lo mejor de todo, es que lo hace en tu cara SIN SABER QUE ESA OBRA ES TUYA o QUE ESE ESCRITOR ERES TÚ... Y no serás tú quien le corte el discurso y se lo diga. Por si acaso. A ver si te va a caer un guantazo...
10. Fanáticos ignorantes: En cierto modo, justo lo contrario al caso anterior. Te presentan a alguien que resulta que es un gran fan de tu obra pero NO TE RECONOCE y empieza a hablar de lo buenas que son tus historias, de lo bien que escribes y lo profundo y trascendental que es cada punto y cada coma... Al principio puede halagar un poco y resultar divertido, después llega el sentimiento de culpa por no atreverte a revelar tu identidad... Pero lo peor –y esta es la fase de pesadilla- es cuando tienes la mala suerte de llegar al punto en el que te alegras de no haber revelado quién eres, ese punto en el que el fan entra en un éxtasis eufórico y pasa a relatar no sólo impresiones del texto, sino también del autor, de cómo se lo imagina y... bueno, digamos que de lo mucho que le gustaría conocerle y cómo de exagerada, inapropiada y alocadamente reaccionaría al hacerlo. Esto a veces suena a cachondeo y a “cómo va a pasarle eso a un escritor... es un escritor, lo que les gusta a sus lectores son sus palabras, no la persona”... Sí, ya, esto es cierto y es una de las cosas que más me gusta del oficio. Pero cosas más raras se han visto y la posibilidad no es tan remota. Y da miedo, mucho miedo.

Así que, ¿qué os parecen estos 10 martirios literarios? ¿Horrorosamente aterradores? ¿Suficientemente escalofriantes? ¿Una ligera molestia? Criticad, gentes de bien, opinad y criticad, pero no de forma ambigua, ¿eh? *guiño guiño*.
Si ronda por aquí algún otro amigo escritor, por favor, no dudes en aportar algún otro miedo que puedas haber experimentado tú. Ayudemos al mundo a saber cómo asustarnos hasta la muerte a conocernos un poco mejor cada día.
Recordad que si estáis leyendo esta entrada, eso significa que no ha habido huelgas ni jeroglíficos, aunque os desafío a encontrar alguna “vergüenza” en el texto. Objetivo conseguido, otra parrafada para este desvarío sin sentido. Y sólo esto os puedo prometer: Aunque algo aleatorias y espaciadas en el tiempo, esta divagación por mi mente no será la última. Hasta la próxima.



jueves, 22 de octubre de 2015

"Como yo te he querido, desengáñate, así no te querrán"

            Ay, pobre y desdichado Béquer. Qué bien entendía él los sin sabores del amor y qué poco le entendía el amor a él. Cuánto echó de menos a sus oscuras golondrinas y tupidas madreselvas en vano... sin que las de antaño volviesen nunca.

            Qué cruel y caprichoso actúa el amor en los labios del poeta. Cuantas alegrías y penas se habrán vertido sobre el papel... definitivamente las suficientes como para contar con toda una corriente denominada Romántica... y otra Post-romántica de reválida. Y aun así no parece que vaya a ser nunca suficiente. No para englobar y hacer justicia a todo.

            No hay nada en este mundo que mueva a cualquier artista que se precie más que las emociones y sentimientos que aceleran su corazón y nublan su mente, sean buenas o malas.
Los escritores no son, por supuesto, ninguna clase de excepción. No importa si se trata de amor, desamor, ira, depresión, soledad, entusiasmo o puro deseo. No importa si la historia es real o sólo un sueño... un anhelo por experimentar entre letras aquello que aún no ha acariciado nuestra piel. No importa nada salvo la sensación.
            Y se convierten así los desvelos del corazón en la luna llena de los poetas, los atrae con su luz para luego ocultarse ante la angustia de un lobo hambriento y abandonado. Su señora y su perdición. El aire que se respira en cada canción, en cada verso...
            Qué enrevesada crueldad, tamaña maldición.



miércoles, 2 de septiembre de 2015

Más trabajo que vacaciones


            Estoy muy contenta porque empieza de nuevo el curso escolar...
            Sí, sí, lo digo en serio. No es sarcasmo. En absoluto... y esto tampoco.
            Estoy contenta porque al ser estudiante me voy a pasar nueve meses estudiando y trabajando, sabiendo que lo hago porque tengo que hacerlo, con la conciencia de que tengo mucho por hacer y poco tiempo para descansar, teniendo metas y propósitos claros y realistas que he de cumplir porque toca.
            No como en verano.
            El verano de un escritor que aún no ejerce a tiempo completo, no es verano al uso.
            Bueno, sí, verano es, pero sólo porque cambia el clima, el sol abrasa, la sombra también y la fauna vacacional desborda playas, piscinas y chiringuitos en busca de pieles doradas y gargantas menos secas. Pero aunque sea verano, para este tipo de escritor “no-emancipado-del-mundo-laboral/estudiantil-normal”, no son vacaciones. Es más trabajo.
            Es amanecer el primer día (a las doce del mediodía, porque eh, estás de vacaciones) y pensar tan ilusa: Este verano voy a descansar mucho, voy a ir a la playa (fluvial en mi caso, pero playa), me voy a poner morena, voy a pasar mucho tiempo con todos los miembros de mi familia, voy a salir por ahí con todos mis amigos, voy a leer todos los libros de mi lista de pendientes, voy a terminar una novela, o dos, voy a escribir obras de teatro, voy a hacer un documental y aprender a editarlo yo, voy a escribir una entrada diaria para el blog, voy a estudiar inglés, voy a hacer imágenes con citas de mis libros, voy a publicitar mis obras por aquí y por allá... ja... jaja... jajaja... jajajajAJAJAJAJAJA
            Ay, madre... qué risa...
            Al final, de estar de vacaciones pasas a tener el triple de trabajo. Pero como te has propuesto hacerlo (y los demás no sé, pero una es cabezona en sus empeños laborales y laboriosos), lo intentas hacer todo. A la vez. ¡Con dos –CENSURADO--!
            Y es así como se encuentra una en septiembre, de vuelta por tierras madrileñas, a semanas de empezar un nuevo curso y con cierta sensación de no haber hecho ni la mitad de lo que debía, a pesar de haber hecho más por su carrera literaria que en los nueve meses del curso anterior. Pero ahora toca estudios. Y toca retomar los blogs para que no os olvidéis de mi. Y también toca... ¡¡BUSCAR AGENTE LITERARIO Y EDITORIAL PARA “LA MALDICIÓN DEL MUNDO MUERTO (LIBRO II): PROFECÍAS”!!
            Que sí. Que ya está prácticamente terminada. Dos remates más y lista para entrar a vivir... Si al final, este verano habrá sido estresante, pero ha merecido muuuuuucho la pena el esfuerzo.

            Así que ahora, a encerrarse en otro tipo de libros. Nos vemos en el siguiente verano ya con el nuevo libro entre manos, con un poco de suerte. A ver si gusta tanto como el primero...


lunes, 8 de junio de 2015

¿Sabías que...?

            Como ya sabréis o quizá no, este pasado mes de mayo se ha cumplido un año desde la publicación de mi novela “La maldición del mundo muerto (Libro I): Estrellas” y lo he querido celebrar compartiendo una serie de fotos y anécdotas sobre el libro y su creación en:
-Mi página de Facebook (www.facebook.com/saritoteroescritora)
-Mi cuenta de Instagram (https://instagram.com/saritotero)
- Mi cuenta de Twitter (https://twitter.com/sspiderssaritsp)
- Mi blog en Tumblr (http://sarit-f-otero.tumblr.com/)

Para todos aquellos que os hayáis perdido alguna o queráis volver a verlas, aquí están todas.

1. ¿SABÍAS QUE este mayo se cumple un año de la publicación de "La maldición del mundo muerto (Libro I): Estrellas"? Pues vamos a celebrarlo con una ronda de "Sabías que" durante todo el mes.
¿Qué cosas os gustaría saber?


2. ¿SABÍAS QUE el título y el argumento original de #LMDMM eran muy distintos a los actuales?
Esta es la primera versión del prólogo que escribí en agosto de 2008, que más tarde pasaría a ordenador y ampliaría. El documento de esa ampliación y el borrador de un primer capítulo se dañaron y no conseguiría recuperarlos hasta octubre de 2011.


3. ¿SABÍAS QUE la primera entrega de #LMDMM está dedicada a un grupo de amigos que conocí en 2007? Compartí con ellos un mes de experiencias en un programa para aprender inglés, en el que fue mi primer viaje a Reino Unido.
Llevaba varios meses sin mucha inspiración y por primera vez me planteé dejar de escribir, pero uno de ellos, fisgando mi cuaderno por encima de mi hombro, leyó uno de mis poemas y cuando me quise dar cuenta todos me pedían leerlo y me animaban a seguir escribiendo. 
Gracias a ellos recuperé la ilusión por escribir y nunca más la he vuelto a perder, así que esta dedicatoria es más que merecida. De corazón, mil gracias a todos.


4. ¿SABÍAS QUE toda la información del mundo mundial sobre #Erlia y los #erlinos cabe en un archivador? Todos los datos y secretos guardados celosamente en un único lugar...
Y al igual que con la Mona Lisa, nos preguntamos: ¿Sabremos algún día todo lo que oculta esa sonrisa?


5. ¿SABÍAS QUE el pub que ciertos personajes visitan en Ponferrada existe de verdad?
El local se llama Morticia, se encuentra en el barrio de La Rosaleda y este mismo fin de semana celebra su XXI aniversario. Todo un icono de la ciudad y con una decoración digna del mejor museo.


6. ¿SABÍAS QUE los #erlinos son intolerantes a los lácteos?
A pesar de ser clasificados como mamíferos, los erlinos no consumen más leche que la materna cuando son bebés, por lo que para cuando llegan a la adolescencia sus estómagos ya están completamente desacostumbrados a la leche (o cualquiera de nuestros derivados como los yogures o el queso, que en #Erlia ni siquiera existen).
Esta es una de sus particularidades alimenticias junto a muchas otras, como una resistencia al alcohol mucho mayor por su rápido metabolismo o el efecto contrario al nuestro que les produce la cafeína: no les despeja, les duerme.


7. ¿SABÍAS QUE la discoteca de Madrid que aparece en el capítulo IV de #LMDMM se trasladó a otro local distinto un año después de la fecha en la que ocurre la acción?
En la actualidad se encuentra en la zona de Sol, pero su parada de metro anterior (mencionada y no nombrada en el libro) era Alonso Martínez.
¿Alguien sabría acertar, con estas pistas y la descripción, de qué discoteca hablamos?


8. ¿SABÍAS QUE Ea está en Menorca?
La descripción de la aldea de Ea, situada a orillas de la Bahía Velas, en la costa este de Terra Sapientia (#Erlia), está inspirada en la localidad de Benibeca (Menorca), un pueblo pesquero precioso que merece la pena visitar.


9. ¿SABÍAS QUE Alma fue inspirada por un libro de Paulo Coelho?
Más concretamente por 'El Alquimista', en el cual el autor describe el concepto del Alma del Universo, a la que dice que todas nuestras almas están conectadas, lo que nos permite poseer y entender el llamado Lenguaje Universal gracias al cual una sonrisa significa lo mismo en todas partes.
Un concepto precioso que inspiró el nombre y la base del Alma de los #erlinos.


10. ¿SABÍAS QUE el colgante de Betia está en mi poder?
El Llamador del Ángel de la Guarda fue un regalo que recibí cuando me encontraba escribiendo el libro y encajaba tan bien con esa escena que simplemente necesitaba que apareciese.


11. Y para finalizar... ¿SABÍAS QUE todos los nombres de las aldeas erlinas reciben su nombre de dioses terrestres?
Las del continente norte tienen nombre de dioses de las antiguas civilizaciones de Oriente Próximo, mientras que las de Seteh tienen variaciones de diversos dioses bien considerados malvados, bien relacionados con sacrificios sangrientos.
Pero algunas otras zonas geográficas también poseen nombres relacionados con diversas mitologías...
¿Os atrevéis a buscarlos todos?




sábado, 14 de marzo de 2015

www.comohacerdesapareceruncadaver.com

            Érase una vez una hermana o un hermano cotilla e intrusivo, una madre o un padre protectores y vigilantes, una novia o un novio curiosos y ávidos de información, unos amigos liantes en busca de secretos con los que picarte. Érase una vez alguno de ellos o todos a la vez. Y érase una vez una escritora o escritor con una estantería llena de libros y un ordenador con acceso a internet.
            Una mezcla peligrosa, sin duda, aunque en un principio no pueda parecerlo. Pues con la estantería aparecen los manuales de consulta y con internet aparecen las listas de historial... y con escritores involucrados aparecen las sospechas e incluso las futuras llamadas a la policía.

            Quiero aclarar este –no siempre gracioso- malentendido hoy, aquí y ahora:

>>NO SOMOS ASESINOS EN SERIE, SÓLO ESCRITORES DOCUMENTADOS<<

            Sí, sí, ya lo sé. La lista puede incluir guías turísticas de parajes de aspecto abandonado en los que aparentemente nunca hemos estado, manuales sobre armamento, páginas web sobre plantas venenosas e instrumentos de tortura medieval,... Pero no quiere decir que tenga instintos asesinos con regularidad más allá de los derramamientos de tinta sobre inocentes hojas en blanco.
            Créeme.

            Puede que me interese por los venenos procesados a partir de plantas, pero no tengo costumbre de condimentar mi propia comida de esta forma.
            Puede que sepa cuáles son las formas más eficaces de matarte con una daga, pero lo más cerca que estaré de un cuchillo con sangre será cuando me corte un dedo pelando patatas.
            Puede que busque información sobre los efectos y fases de la rabia en el cuerpo humano, pero yo a menos que me lo pidan no muerdo.
           

            Así que por favor, no te asustes. Y no fisgues entre mis cosas sin permiso, ya de paso; de esa forma te ahorrarás más de un susto, alguna que otra cara de asco y el acabar pensando que estoy aún más loca de lo que ya creías.
            Y si todo esto todavía no te convence, recuerda que con todo este útil conocimiento aleatorio que posee un escritor, si realmente quisiera matarte... ... ... bueno, digamos que no habrías llegado a descubrir la lista en primer lugar *guiño guiño*.
           


            PD: Por favor, deja ya de dormir con un ojo abierto, empiezo a estar cansada de tener que fingir que soy ropa.


viernes, 6 de marzo de 2015

En la mente de esta escritora.

            Se supone que la finalidad de este blog es hablar sobre escritores... o sobre escritura... o sobre todo lo relacionado con estos mundos que habitan en las locas cabezas de esos sujetos con los que me identifico y entre los que me incluyo.
            Pues bien, hoy va a ser el día que haga honor al nombre del propio blog y os regale un pedazo de mi mente, directo del cerebro a la libreta y de la libreta al blog, sin adulterar.
Esta es la transcripción de mis pensamientos en un viaje de metro, en la ya oscura noche del 28 de febrero de 2015:


            “No sé qué escribir ni qué pensar de la vida, así que sólo voy a mover la mano. A ver qué sale.
            Estoy en el metro viendo gente, oyendo trazos de conversaciones inconexas, fragmentos de vida que se cruzan con mis esperanzas en una fracción de suspiro.
Es curioso cómo funciona la vida, cómo nos cruzamos cada día con un millar de personas que no conocemos y que podríamos conocer. O reconocer. ¿Y si alguna vez nos subimos al tren y nos sentamos junto al próximo Nobel de medicina? ¿Quién es esta gente? ¿Cuáles son sus sueños y esperanzas? ¿Cuáles son los míos?
            ¿Cuál es su historia? ¿Cuál es la mía?
            Millares de mentes, de miradas, de oportunidades casuales y casualidades oportunas que definen nuestros futuros y personalidades, que nos hacen quienes somos independientemente de lo que esperábamos ser y alcanzar.
            Vivimos en un baile infinito de almas deslumbrantes y deslumbradas por la compleja simplicidad de la vida. Una paradoja hermosa sin principio ni fin, sin testigos permanentes, con jugadores suplentes entrantes y salientes...

            Pero el metro, la historia, la vida,... eso permanece, eso siempre sigue ahí.


jueves, 12 de febrero de 2015

Uno y el mismo

            Cuando empecé este blog me prometí a mí misma que sería una forma divertida de compartir con el mundo lo que según mi experiencia supone ser un escritor. Me prometí que utilizaría el humor –al menos mi clase de humor, ácido y satírico- para abordar los temas sobre los que la gente –lectores- más me pregunta, los que más me inquietan o, incluso, aquellos que me da la impresión de que la gente malinterpreta. El objetivo era, como el propio subtítulo dice, cómo atentar al entendimiento, cómo intentar comprender qué puede pasar en general por la cabeza de una persona que se considera escritora.
            Es por todo esto, por lo que me gustaría empezar pidiendo perdón por esta entrada.
            Esta no va a ser humorística, va a ser seria y directa.
            Estoy a punto de romper mi pacto, pero considero que es necesario.

            Primero, hagamos una pequeña distinción importante:
            QUÉ ES SER UN ESCRITOR: Una persona que siente la necesidad –casi fisiológica- de escribir. Tanto como comer, beber o respirar. Y por lo tanto, lo hace.
            QUÉ ES TRABAJAR DE ESCRITOR: Una persona que dedica su vida laboral o parte de ella a escribir y cobra ciertos emolumentos por ello.
            Bien. Por lo tanto, una persona puede:
            - Ni ser escritor ni trabajar de ello.
            - Ser escritor y no trabajar de ello.
            - No ser escritor y trabajar de ello.
            - Ser escritor y trabajar de ello.

            ¿Y qué es lo que quiero decir al respecto? ¿Qué es lo que quisiera explicar? ¿Qué es lo que quiero aclarar? Quiero aclarar una acusación: “Una cosa es la persona como persona y otra la persona como escritor”.
            Respuesta, en los casos en los que una persona no se considera escritor pero trabaja de ello, esto puede ser cierto. El trabajo es un trabajo y la persona es la persona.
            En los casos en los que la persona es y se considera escritor o escritora, no. Nunca. Son uno y el mismo. Es parte de él tanto como el color de su pelo, su sonrisa y su forma de andar. Es tan natural como reír, tan necesario como respirar y tan imparable como los latidos del corazón... sólo cesa tras la muerte.
            Ése es el tipo de escritora que yo me considero y del que hablo en este blog.
Ése es el tipo de persona que confiará más en sus trazos escritos que en sus palabras pronunciadas.
Ése es el tipo de persona que vuelca su corazón en tinta y da a conocer su verdadero yo en sus relatos.
Ése es el tipo de persona que nunca conocerás verdaderamente si no lees sus verborreas sin sentido aparente.
Ése es el tipo de persona que no puede dejar de hablar de sus proyectos, pues son su forma de darse a conocer al mundo y de experimentar su propio mundo.

Este es el tipo de persona que yo soy.
Si te parece bien o interesante, bienvenido al blog, espero que mis entradas te parezcan agradables e interesantes, te animes a comentar y compartir tus impresiones con nosotros y te sientas acogido y a gusto.
Si no es este el tipo de escritor sobre el que esperabas leer, para ahora y no sigas. Éste no es el blog que estabas buscando y no pretendo hacer que pierdas tu tiempo. Muchas gracias por la oportunidad y lo siento. Buena suerte en tu búsqueda. Un abrazo.