sábado, 3 de enero de 2015

Propósitos de año nuevo.


            Sé que me vais a llamar o pesada o aguafiestas o las dos, pero como tengo mi dosis de mala persona, voy a preguntar igual: ¿Cuántos vais a dejar de fumar este año? ¿Cuántos vais a hacer dieta, ir al gimnasio o las dos cosas? ¿Cuántos vais a estudiar más y mejor? ¿Cuántos vais a pasar más tiempo con la familia? ¿Cuántos –y cuánto- vais a ahorrar dinero? ¿Cuántos vais a dejar de obsesionaros por encontrar la pareja perfecta?...
            Y lo que a mí más me interesa: ¡¿Cuántos vais a leer más?! (Este sí hay que cumplirlo, ¿eh?)
El día uno de enero, empiezan los propósitos de año nuevo y la emoción que conlleva la resolución: Este año sí, este año me pongo y lo hago... una vez. O la primera semana. Bueno... al menos vamos a intentar aguantar hasta que acaben las rebajas, ¿vale? Y es que siendo esta una de las épocas más estresantes para la mayoría de los españoles, lo primero que una duda es ¿hay acaso algún peor momento para añadir más leña al fuego? No literalmente, por supuesto, si hay un momento para añadir leña a una buena chimenea es en mitad del frío invierno... pero que haya necesidad de leña no significa que sea igual de saludable remangarse el jersey y ponerse a cortarla a estas alturas. Cada cosa tiene su tiempo y el acelere del año nuevo junto al frío que llega, las comilonas navideñas y las compras de reyes no aseguran el momento más propicio para cortar ni recortar en gastos, calorías y todas esas demás cosas que, por falta de costumbre, nos suponen un esfuerzo extra.
Pero parece que es tradición. Año nuevo, vida nueva. Cambiar de un día para otro; literalmente, de la noche a la mañana. El reloj suena a las doce y, exactamente al revés que Cenicienta, esta vez ha de ser la pequeña olvidada calabaza la que se convierta en el carruaje de nuestros sueños. Por qué no aprenderemos más de ese mismo cuento... cuando se sale de fiesta, a partir de las doce siempre se va a peor, que es lo fácil, romper un jarrón es más sencillo que pegarlo... ...
Me he ido otra vez por las ramas, lo siento. Cada vez que me sale la vena reivindicativa, se me van los dedos solos. Empecemos ese último párrafo de nuevo:
Pero parece que es tradición. Año nuevo, vida nueva. Así que aquí estoy yo, dándoos una pequeña visión del interior de mi cabeza (la de las visitas, que es la ordenada y limpia), razón por la cual os vengo a revelar lo que pienso de los propósitos de año nuevo y mis propósitos de año nuevo como escritora.
1. Acabar de escribir “La maldición del mundo muerto (Libro II): Profecías”.
2. Avanzar todo lo posible en la guía “Erlia de la A a la Z” y escribir todos los relatos de “La tejedora de historias” que ya tengo en mente.
3. Escribir un mínimo de 20 poemas infantiles y 5 obras de teatro para mis ya comenzadas colecciones.
4. Publicar mínimo una entrada de blog a la semana, alternando entre Cajón de-sastre y Vestigia supra arenam.
5. Conseguir convencer a los seguidores de mis blogs para que se animen a votar las publicaciones en el propio blog y dejar comentarios, en vez de hacerlo exclusivamente a través de facebook (esta es más vuestra que mia, ¿eh?).

Y, de momento, esto es lo que hay en materia de escritura. Vosotros que me leéis y seguís, ¿añadiríais algo a mi lista de mejoras? ¿Quitaríais algo? ¿Os animaríais a ayudarme (al menos con la 5)? ¿Creéis que lo conseguiré?
Otra vez, como en nochevieja, muchas preguntas sin respuesta. Esperaré entonces al año que viene y desearé estar aquí, escribiendo palabras que serán o no leídas, arrojando ideas al viento y trabajando para cumplir mis propósitos... o, mejor dicho, mis sueños.
Gracias por estar ahí. Y, otra vez, feliz año nuevo.



2 comentarios:

  1. Todos esos propósitos me parecen geniales, pero no olvides el de estudiar...

    ResponderEliminar
    Respuestas
    1. Esos son los propósitos de escritora. Los personales, aunque no se dicen, también cuentan.
      Así me gusta, dando ejemplo. ¡Gracias por comentar!

      Eliminar