jueves, 1 de enero de 2015

Fin de año.


            Última noche del año y mil preguntas surgen en la cabeza de todo el mundo. En cada mente mil distintas y por cada una mil respuestas. Pero ¿qué se pregunta un escritor?
            Aquí debemos, quizá, establecer unas pautas para toda la posteridad de este blog. O más bien una sola premisa que ha de quedar bien clara: No hay dos escritores iguales. Si los hubiese, ¿para qué haría falta el segundo? Para tener dos copias de la misma parrafada ya existe la imprenta, muchas gracias.
            Dejando este dato claro y aclarado, podemos establecer que todas aquellas cuestiones y/o inquietudes que habitaran o habitasen en la mente de una persona que ha de considerarse escritor o escritora, serían en fundamento, clase, temática y... ... Que sí, que vale. Que son todo locuras, pero locuras distintas y bien redactadas.
            Por lo tanto y recapitulando esta marabunta sin capítulos, es difícil saber qué es lo que pasa concretamente por la mente de dicho sujeto en dicho momento, pero una susodicha, que tiene un asiento de primera fila en la observación del tema, ha llegado a ciertas conclusiones.
            Los pensamientos que la nochevieja desata en la mente del escritor suelen ser tan variados como las temáticas de la literatura.

            Y es así como el poeta meditará sobre el paso del tiempo y la fragilidad de la vida.
El romántico imaginará a dos futuros amantes, destinados el uno al otro, celebrando el año nuevo a la vez pero a kilómetros de distancia.
Un novelista aventurero apuntará los propósitos de año nuevo de un viajero y sus nuevos destinos por descubrir.
El cuentacuentos oirá en su mente los villancicos alegres de un muñeco de nieve parlanchín.
Todos aquellos que dan vida al terror se regocijarán por la llegada del nuevo año en medio de la silenciosa y oscura noche de invierno.
Y los que como yo viven de fantasías... Imaginarán dragones encendiendo hogueras, estrellas bailando en el firmamento, árboles cantando en los bosques y a la luna, oh esa preciosa luna, sonriendo plateada como ninguna...
Pero si hay algo que todos estos y otros escritores tienen en común entre ellos y con el resto del mundo, es el cambio en su rutina, esa alteración del quehacer diario condimentada con la ilusión especial que conlleva un evento universal casi planetario: La llegada de un nuevo año.

¡¡FELIZ 2015!!



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