jueves, 12 de febrero de 2015

Uno y el mismo

            Cuando empecé este blog me prometí a mí misma que sería una forma divertida de compartir con el mundo lo que según mi experiencia supone ser un escritor. Me prometí que utilizaría el humor –al menos mi clase de humor, ácido y satírico- para abordar los temas sobre los que la gente –lectores- más me pregunta, los que más me inquietan o, incluso, aquellos que me da la impresión de que la gente malinterpreta. El objetivo era, como el propio subtítulo dice, cómo atentar al entendimiento, cómo intentar comprender qué puede pasar en general por la cabeza de una persona que se considera escritora.
            Es por todo esto, por lo que me gustaría empezar pidiendo perdón por esta entrada.
            Esta no va a ser humorística, va a ser seria y directa.
            Estoy a punto de romper mi pacto, pero considero que es necesario.

            Primero, hagamos una pequeña distinción importante:
            QUÉ ES SER UN ESCRITOR: Una persona que siente la necesidad –casi fisiológica- de escribir. Tanto como comer, beber o respirar. Y por lo tanto, lo hace.
            QUÉ ES TRABAJAR DE ESCRITOR: Una persona que dedica su vida laboral o parte de ella a escribir y cobra ciertos emolumentos por ello.
            Bien. Por lo tanto, una persona puede:
            - Ni ser escritor ni trabajar de ello.
            - Ser escritor y no trabajar de ello.
            - No ser escritor y trabajar de ello.
            - Ser escritor y trabajar de ello.

            ¿Y qué es lo que quiero decir al respecto? ¿Qué es lo que quisiera explicar? ¿Qué es lo que quiero aclarar? Quiero aclarar una acusación: “Una cosa es la persona como persona y otra la persona como escritor”.
            Respuesta, en los casos en los que una persona no se considera escritor pero trabaja de ello, esto puede ser cierto. El trabajo es un trabajo y la persona es la persona.
            En los casos en los que la persona es y se considera escritor o escritora, no. Nunca. Son uno y el mismo. Es parte de él tanto como el color de su pelo, su sonrisa y su forma de andar. Es tan natural como reír, tan necesario como respirar y tan imparable como los latidos del corazón... sólo cesa tras la muerte.
            Ése es el tipo de escritora que yo me considero y del que hablo en este blog.
Ése es el tipo de persona que confiará más en sus trazos escritos que en sus palabras pronunciadas.
Ése es el tipo de persona que vuelca su corazón en tinta y da a conocer su verdadero yo en sus relatos.
Ése es el tipo de persona que nunca conocerás verdaderamente si no lees sus verborreas sin sentido aparente.
Ése es el tipo de persona que no puede dejar de hablar de sus proyectos, pues son su forma de darse a conocer al mundo y de experimentar su propio mundo.

Este es el tipo de persona que yo soy.
Si te parece bien o interesante, bienvenido al blog, espero que mis entradas te parezcan agradables e interesantes, te animes a comentar y compartir tus impresiones con nosotros y te sientas acogido y a gusto.
Si no es este el tipo de escritor sobre el que esperabas leer, para ahora y no sigas. Éste no es el blog que estabas buscando y no pretendo hacer que pierdas tu tiempo. Muchas gracias por la oportunidad y lo siento. Buena suerte en tu búsqueda. Un abrazo.


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