sábado, 14 de marzo de 2015

www.comohacerdesapareceruncadaver.com

            Érase una vez una hermana o un hermano cotilla e intrusivo, una madre o un padre protectores y vigilantes, una novia o un novio curiosos y ávidos de información, unos amigos liantes en busca de secretos con los que picarte. Érase una vez alguno de ellos o todos a la vez. Y érase una vez una escritora o escritor con una estantería llena de libros y un ordenador con acceso a internet.
            Una mezcla peligrosa, sin duda, aunque en un principio no pueda parecerlo. Pues con la estantería aparecen los manuales de consulta y con internet aparecen las listas de historial... y con escritores involucrados aparecen las sospechas e incluso las futuras llamadas a la policía.

            Quiero aclarar este –no siempre gracioso- malentendido hoy, aquí y ahora:

>>NO SOMOS ASESINOS EN SERIE, SÓLO ESCRITORES DOCUMENTADOS<<

            Sí, sí, ya lo sé. La lista puede incluir guías turísticas de parajes de aspecto abandonado en los que aparentemente nunca hemos estado, manuales sobre armamento, páginas web sobre plantas venenosas e instrumentos de tortura medieval,... Pero no quiere decir que tenga instintos asesinos con regularidad más allá de los derramamientos de tinta sobre inocentes hojas en blanco.
            Créeme.

            Puede que me interese por los venenos procesados a partir de plantas, pero no tengo costumbre de condimentar mi propia comida de esta forma.
            Puede que sepa cuáles son las formas más eficaces de matarte con una daga, pero lo más cerca que estaré de un cuchillo con sangre será cuando me corte un dedo pelando patatas.
            Puede que busque información sobre los efectos y fases de la rabia en el cuerpo humano, pero yo a menos que me lo pidan no muerdo.
           

            Así que por favor, no te asustes. Y no fisgues entre mis cosas sin permiso, ya de paso; de esa forma te ahorrarás más de un susto, alguna que otra cara de asco y el acabar pensando que estoy aún más loca de lo que ya creías.
            Y si todo esto todavía no te convence, recuerda que con todo este útil conocimiento aleatorio que posee un escritor, si realmente quisiera matarte... ... ... bueno, digamos que no habrías llegado a descubrir la lista en primer lugar *guiño guiño*.
           


            PD: Por favor, deja ya de dormir con un ojo abierto, empiezo a estar cansada de tener que fingir que soy ropa.


viernes, 6 de marzo de 2015

En la mente de esta escritora.

            Se supone que la finalidad de este blog es hablar sobre escritores... o sobre escritura... o sobre todo lo relacionado con estos mundos que habitan en las locas cabezas de esos sujetos con los que me identifico y entre los que me incluyo.
            Pues bien, hoy va a ser el día que haga honor al nombre del propio blog y os regale un pedazo de mi mente, directo del cerebro a la libreta y de la libreta al blog, sin adulterar.
Esta es la transcripción de mis pensamientos en un viaje de metro, en la ya oscura noche del 28 de febrero de 2015:


            “No sé qué escribir ni qué pensar de la vida, así que sólo voy a mover la mano. A ver qué sale.
            Estoy en el metro viendo gente, oyendo trazos de conversaciones inconexas, fragmentos de vida que se cruzan con mis esperanzas en una fracción de suspiro.
Es curioso cómo funciona la vida, cómo nos cruzamos cada día con un millar de personas que no conocemos y que podríamos conocer. O reconocer. ¿Y si alguna vez nos subimos al tren y nos sentamos junto al próximo Nobel de medicina? ¿Quién es esta gente? ¿Cuáles son sus sueños y esperanzas? ¿Cuáles son los míos?
            ¿Cuál es su historia? ¿Cuál es la mía?
            Millares de mentes, de miradas, de oportunidades casuales y casualidades oportunas que definen nuestros futuros y personalidades, que nos hacen quienes somos independientemente de lo que esperábamos ser y alcanzar.
            Vivimos en un baile infinito de almas deslumbrantes y deslumbradas por la compleja simplicidad de la vida. Una paradoja hermosa sin principio ni fin, sin testigos permanentes, con jugadores suplentes entrantes y salientes...

            Pero el metro, la historia, la vida,... eso permanece, eso siempre sigue ahí.