viernes, 6 de marzo de 2015

En la mente de esta escritora.

            Se supone que la finalidad de este blog es hablar sobre escritores... o sobre escritura... o sobre todo lo relacionado con estos mundos que habitan en las locas cabezas de esos sujetos con los que me identifico y entre los que me incluyo.
            Pues bien, hoy va a ser el día que haga honor al nombre del propio blog y os regale un pedazo de mi mente, directo del cerebro a la libreta y de la libreta al blog, sin adulterar.
Esta es la transcripción de mis pensamientos en un viaje de metro, en la ya oscura noche del 28 de febrero de 2015:


            “No sé qué escribir ni qué pensar de la vida, así que sólo voy a mover la mano. A ver qué sale.
            Estoy en el metro viendo gente, oyendo trazos de conversaciones inconexas, fragmentos de vida que se cruzan con mis esperanzas en una fracción de suspiro.
Es curioso cómo funciona la vida, cómo nos cruzamos cada día con un millar de personas que no conocemos y que podríamos conocer. O reconocer. ¿Y si alguna vez nos subimos al tren y nos sentamos junto al próximo Nobel de medicina? ¿Quién es esta gente? ¿Cuáles son sus sueños y esperanzas? ¿Cuáles son los míos?
            ¿Cuál es su historia? ¿Cuál es la mía?
            Millares de mentes, de miradas, de oportunidades casuales y casualidades oportunas que definen nuestros futuros y personalidades, que nos hacen quienes somos independientemente de lo que esperábamos ser y alcanzar.
            Vivimos en un baile infinito de almas deslumbrantes y deslumbradas por la compleja simplicidad de la vida. Una paradoja hermosa sin principio ni fin, sin testigos permanentes, con jugadores suplentes entrantes y salientes...

            Pero el metro, la historia, la vida,... eso permanece, eso siempre sigue ahí.


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